Es en lo que se resume el verano futbolero. Siempre el año después del mundial, cuando aun la afición tiene la resaca futbolera, inteligentemente nuestros dirigentes del balón se encargan de meternos más y más torneos, mundiales, copas, etc. Por mi feliz, más negocio, más dinero…
Para quienes ya estaban hartos y pensaban que cuando terminó el Mundial Sub-17 y a México lo eliminaron de la Copa América se acabó el futbol, les cuento que aún faltan dos mundiales, y que además el torneo mexicano ya empezó. Así es, nos queda el Mundial Sub-20 en Colombia y el Mundial de Playa en Italia, y sí, lo adivinaron, México va.
Estoy seguro que no han parado de escuchar cosas malas de nuestro futbol, que sí el Clembuterol, que sí los chavitos ya los están destajando los promotores y vendiendo a kilo por Europa, o que sí lo de Argentina fue o no un fracaso anunciado, todo después de las putas en Ecuador. Pero nadie o muy pocos han hablado de las virtudes de nuestro futbol, de lo grande que es, la gran exposición que tiene, y las envidias de los demás países.
Como primer premisa es importante hacer notar que el nivel de deportivo de nuestro futbol es similar al de todas las demás ligas del mundo, incluyendo España e Inglaterra, con la excepción de lo que muchos llaman los clubes “globales”. Si quitamos al FC Barcelona y al Real Madrid, nuestros equipos sí se dan un tu por tu con el resto de la liga española, lo mismo va para Inglaterra, Francia y Alemania. En dado caso, lo que haría falta en México es un club “global”, pero en mi opinión es innecesario.
Ya puesto eso sobre la mesa, les cuento nuestras virtudes. México es un país de masas, todo es en decenas de millones y por tanto la afición de nuestro futbol va por ahí. La selección mexicana se llevó el record de asistencias y de apoyo para las eliminatorias del Mundial de Sudáfrica, ergo somos la afición que más desparrama pasión, amor y dinero por nuestro futbol.
Además de la población mexicana dentro del país, tenemos 30 millones de mexicanos que viven en la máxima potencia económica del mundo y que comparten el mismo sentimiento por la selección y el futbol mexicano. ¿Qué otro país del mundo tiene eso? Una afición que además gasta en dólares, que delicia.
Pertenecemos a una confederación de futbol cómoda y que ultimadamente ni nos interesa fungir de presidentes del organismo porque igual nosotros mandamos ($$); la presidencia se la dejamos a los caribeños o centroamericanos (tema antes tocado en estas columnas). Tenemos tanto poder de presencia que dos confederaciones nos las besan -si no, pregúntenle al Sr. Botin (dueño de Banco Santander) que no daría un solo peso en patrocinios a CONMEBOL si México no fuera un invitado permanente. Nuestros equipos y selecciones están presentes en todos los torneos habidos y por haber, excepto la Eurocopa, porque ya sería el colmo.
Está bien ser malinchista, especialmente si eres hipster y lector de DEPORTadas, pero antes somos mexicanos y desafortunadamente una de las imágenes de nuestro país al mundo es nuestro futbol. ¡Qué va! Ganar uno o ningún torneo, igual 200 países mas no lo hacen, ganamos en afición, dinero, presencia, exposición y grandeza, algo que cualquier otra federación ni en sueños consigue.










